viernes, 25 de enero de 2008

Vampire Sestina por Neil Gaiman

Siempre he aprovechado cada momento que puedo para expresar mi admiración por Neil Gaiman, escritor poco común de Comics serios y profundos que nada tienen que ver con el resto de la industria (su mayor ejemplo es la serie "Sandman") y a partír de hace una década también escritor de literatura, recomiendo que lean "Neverwhere", "American Gods" y "Anansi Boys", pero en particular su fuerte son los cuentos, para lo cual nada mejor que los recopilatorios "Smoke and Mirroros" "Angels and Visitations" y "Fragile Things". Gaiman ha sido reconocido con 3 Hugos, 2 Nebulas, 1 World Fantasy Award, 4 Bram Stoker Awards, 6 Locus Awards, 2 British SF Awards, 1 British Fantasy Award, 3 Geffens, 1 International Horror Guild Award y 1 Mythopoeic.
El siguiente texto aparece en "Smoke and Mirrors" y es hermoso:

I wait here at the boundaries of dream,
all shadow-wrapped. The dark air tastes of night,
so cold and crisp, and I wait for my love.
The moon has bleached the color from her stone.
She'll come, and then we'll stalk this pretty world
alive to darkness and the tang of blood.

It is a lonely game, the quest for blood,
but still, a body's got the right to dream
and I'd not give it up for all the world.
The moon has leeched the darkness from the night.
I stand in shadows, staring at her stone:
Undead, my lover . . . O, undead my love?

I dreamt you while I slept today and love
meant more to me than life -- meant more than blood.
The sunlight sought me, deep beneath my stone,
more dead than any corpse but still a-dream
until I woke as vapor into night
and sunset forced me out into the world.

For many centuries I've walked the world
dispensing something that resembled love --
a stolen kiss, then back into the night
contented by the life and by the blood.
And come the morning I was just a dream,
cold body chilling underneath a stone.

I said I would not hurt you. Am I stone
to leave you prey to time and to the world?
I offered you a truth beyond your dreams
while all you had to offer was your love.
I told you not to worry and that blood
tastes sweeter on the wing and late at night.

Sometimes my lovers rise to walk the night . . .
Sometimes they lie, cold corpse beneath a stone,
and never know the joys of bed and blood,
of walking through the shadows of the world;
instead they rot to maggots. O my love
they whispered you had risen, in my dream.

I've waited by your stone for half the night
but you won't leave your dream to hunt for blood.
Good night, my love. I offered you the world

miércoles, 23 de enero de 2008

El Diccionario del DIablo 1: Letra A

Ambrose Gwinett Bierce (1842 - ¿1914?), escritor y periodista estadounidence tenía un estilo muy irónico y crítico de contar las cosas así como de retratar la sociedad, estilo que está mas adecuado a la sociedad actual que a la que perteneció, razon por la cual fue relegado al olvido por mucho timepo pero que al leerlo nuevamente encaja estupendamente. Su obra más conocida y reconocida es el DIccionario del Diablo (1911) que recolecta pequeñas definiciones de caracter sardónico e irónico a cerca de cuestiones que describen a la sociedad... lo mas impresionante de todo es que las definiciones son atemporales y muy precisas.

Ejemplo:

A

Abandonado, s. y adj. El que no tiene favores que otorgar. Desprovisto de fortuna. Amigo de la verdad y el sentido común.

Abdicación, s. Acto mediante el cual un soberano demuestra percibir la alta temperatura del trono.

Abdomen, s. Templo del dios Estómago, al que rinden culto y sacrificio todos los hombres auténticos. Las mujeres sólo prestan a esta antigua fe un sentimiento vacilante. A veces ofician en su altar, de modo tibio e ineficaz, pero sin veneración real por la única deidad que los hombres verdaderamente adoran. Si la mujer manejara a su gusto el mercado mundial, nuestra especie se volvería graminívora.

Aborígenes, s. Seres de escaso mérito que entorpecen el suelo de un país recién descubierto. Pronto dejan de entorpecer; entonces, fertilizan.

Abrupto, adj. Repentino, sin ceremonia, como la llegada de un cañonazo y la partida del soldado a quien está dirigido. El doctor Samuel Johnson, refiriéndose a las ideas de otro autor, dijo hermosamente que estaban "concatenadas sin abrupción".

Absoluto, adj. Independiente, irresponsable. Una monarquía absoluta es aquella en que el soberano hace lo que le place, siempre que él plazca a los asesinos. No quedan muchas: la mayoría han sido reemplazadas por monarquías limitadas, donde el poder del soberano para hacer el mal (y el bien) está muy restringido; o por repúblicas, donde gobierna el azar.

Abstemio, s. Persona de carácter débil, que cede a la tentación de negarse un placer. Abstemio total es el que se abstiene de todo, menos de la abstención; en especial, se abstiene de no meterse en los asuntos ajenos.

Absurdo, s. Declaración de fe en manifiesta contradicción con nuestra opiniones. Adj. Cada uno de los reproches que se hacen a este excelente diccionario.

Aburrido, adj. Dícese del que habla cuando uno quiere que escuche.

Academia, s. Escuela antigua donde se enseñaba moral y filosofía. Escuela moderna donde se enseña el fútbol.

Accidente, s. Acontecimiento inevitable debido a la acción de leyes naturales inmutables.

Acéfalo, adj. Lo que se encuentra en la sorprendente condición de aquel cruzado que, distraído, tironeó de un mechón de sus cabellos, varias horas después de que una cimitarra sarracena, sin que él lo advirtiera, le rebanara el cuello, según cuenta Joinville.

Acorde, s. Armonía.

Acordeón, s. Instrumento en armonía con los sentimientos de un asesino.

Acreedor, s. Miembro de una tribu de salvajes que viven más allá del estrecho de las Finanzas; son muy temidos por sus devastadoras incursiones.

Acusar, v.t. Afirmar la culpa o indignidad de otro; generalmente, para justificarnos por haberle causado algún daño.

Adagio, s. Sabiduría deshuesada para dentaduras débiles.

Adherente, s. Secuaz que todavía no ha obtenido lo que espera.

Adivinación, s. Arte de desentrañar lo oculto. Hay tantas clases de adivinación como variedades fructíferas del pelma florido y del bobo precoz.

Administración, s. En política, ingeniosa abstracción destinada a recibir las bofetadas o puntapiés que merecen el primer ministro o el presidente. Hombre de paja a prueba de huevos podridos y rechiflas.

Admiración, s. Reconocimiento cortés de la semejanza entre otro y uno mismo.

Admitir, v. t. Confesar. Admitir los defectos ajenos es el deber más alto que nos impone el amor de la verdad.

Admonición, s. Reproche suave o advertencia amistosa que suele acompañarse blandiendo un hacha de carnicero.

Adoración, s. Testimonio que da el Homo Creator de la sólida construcción y elegante acabado del Deus Creatus. Forma popular de la abyección que contiene un elemento de orgullo.

Adorar, v t. Venerar de modo expectante.

Aflicción, s. Proceso de aclimatación que prepara el alma para otro mundo más duro.

Aforismo, s. Sabiduría predigerida.

Africano, s. Negro que vota por nuestro partido.

Agitador, s. Estadista que sacude los frutales del vecino... para desalojar a los gusanos.

Agua de arroz, s. Bebida mística usada secretamente por nuestros novelistas y poetas más populares para regularizar la imaginación y narcotizar la conciencia. Se la considera rica en obtusita y letargina y debe ser preparada en una noche de niebla por una bruja gorda de la Ciénaga Lúgubre.

Aire, s. Sustancia nutritiva con que la generosa Providencia engorda a los pobres.

Alá, s. El Supremo Ser Mahometano por oposición al Supremo Ser Cristiano, Judío, etc.

Alba, s. Momento en que los hombres razonables se van a la cama. Algunos ancianos prefieren levantarse a esa hora, darse una ducha fría, realizar una larga caminata con el estómago vacío y mortificar su carne de otros modos parecidos. Después orgullosamente atribuyen a esas prácticas su robusta salud y su longevidad; cuando lo cierto es que son viejos y vigorosos no a causa de sus costumbres sino a pesar de ellas. Si las personas robustas son las únicas que siguen esta norma es porque las demás murieron al ensayarla.

Alianza, s. En política internacional la unión de dos ladrones cada uno de los cuales ha metido tanto la mano en el bolsillo del otro que no pueden separarse para robar a un tercero.

Alma, s. Entidad espiritual que ha provocado recias controversias. Platón sostenía que las almas que en una existencia previa (anterior a Atenas) habían vislumbrado mejor la verdad eterna, encarnaban en filósofos. Platón era filósofo. Las almas que no habían contemplado esa verdad animaban los cuerpos de usurpadores y déspotas. Dionisio I, que amenazaba con decapitar al sesudo filósofo, era un usurpador y un déspota. Platón, por cierto, no fue el primero en construir un sistema filosófico que pudiera citarse contra sus enemigos; tampoco fue el último. "En lo que atañe a la naturaleza del alma" dice el renombrado autor de Diversiones Sanctorum, "nada ha sido tan debatido como el lugar que ocupa en el cuerpo. Mi propia opinión es que el alma asienta en el abdomen, y esto nos permite discernir e interpretar una verdad hasta ahora ininteligible, a saber: que el glotón es el más devoto de los hombres. De él dicen las Escrituras que «hace un dios de su estómago». ¿Cómo entonces no habría de ser piadoso, si la Divinidad lo acompaña siempre para corroborar su fe? ¿Quién podría conocer tan bien como él el poder y la majestad a que sirve de santuario? Verdadera y sobriamente el alma y el estómago son una Divina Entidad; y tal fue la creencia de Promasius, quien, no obstante, erró al negarle inmortalidad. Había observado que su sustancia visible y material se corrompía con el resto del cuerpo después de la muerte, pero de su esencia inmaterial no sabía nada. Esta es lo que llamamos el Apetito, que sobrevive al naufragio y el hedor de la mortalidad, para ser recompensado o castigado en otro mundo, según lo haya exigido en éste. El Apetito que groseramente ha reclamado los insalubres alimentos del mercado popular y del refectorio público, será arrojado al hambre eterno, mientras aquel que firme, pero cortésmente, insistió en comer caviar, tortuga, anchoas, paté de foi gras y otros comestibles cristianos, clavará su diente espiritual en las almas de esos manjares, por siempre jamás, y saciará su divina sed en las partes inmortales de los vinos más raros y exquisitos que se hayan escanciado aquí abajo. Tal es mi fe religiosa, aunque lamento confesar que ni Su Santidad el Papa, ni su Eminencia el Arzobispo de Canterbury (a quienes imparcial y profundamente reverencio) me permiten propagarla".

Almirante, s. Parte de un buque de guerra que se encarga de hablar, mientras el mascarón de proa se encarga de pensar.

Altar, s. Sitio donde antiguamente el sacerdote arrancaba, con fines adivinatorios, el intestino de la víctima sacrificial y cocinaba su carne para los dioses. En la actualidad, el término se usa raramente, salvo para aludir al sacrificio de su tranquilidad y su libertad que realizan dos tontos de sexo opuesto.

Ambición, s. Deseo obsesivo de ser calumniado por los enemigos en vida, y ridiculizado por los amigos después de la muerte.

Ambidextro, adj. Capaz de robar con igual habilidad un bolsillo derecho que uno izquierdo.

Amistad, s. Barco lo bastante grande como para llevar a dos con buen tiempo, pero a uno solo en caso de tormenta.

Amnistía, s. Magnanimidad del Estado para con aquellos delincuentes a los que costaría demasiado castigar.

Amor, s. Insania temporaria curable mediante el matrimonio, o alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contraído el mal. Esta enfermedad, como las caries y muchas otras, sólo se expande entre las razas civilizadas que viven en condiciones artificiales; las naciones bárbaras, que respiran el aire puro y comen alimentos sencillos, son inmunes a su devastación. A veces es fatal, aunque más frecuentemente para el médico que para el enfermo.

Ancianidad, s. Epoca de la vida en que transigimos con los vicios que aún amamos, repudiando los que ya no tenemos la audacia de practicar.

Anécdota, s. Relato generalmente falso. La veracidad de las anécdotas que siguen, sin embargo, no ha sido exitosamente objetada: Una noche el señor Rudolph Block, de Nueva York, se encontró sentado en una cena junto al distinguido crítico Percival Pollard. Señor Pollard --dijo--, mi libro Biografía de una Vaca Muerta, se ha publicado anónimamente, pero usted no puede ignorar quién es el autor. Sin embargo, al comentarlo, dice usted que es la obra del Idiota del Siglo. ¿Le parece una crítica justa?

--Lo siento mucho, señor --respondió amablemente el critico--, pero no pensé que usted deseara realmente conservar el anonimato.

El señor W.C. Morrow, que solía vivir en San José, California, acostumbraba escribir cuentos de fantasmas que daban al lector la sensación de que un tropel de lagartijas, recién salidas del hielo, le corrían por la espalda y se le escondían entre los cabellos. En esa época, se creía que merodeaba por San José el alma en pena de un famoso bandido llamado Vásquez, a quien ahorcaron allí. El pueblo no estaba muy bien iluminado y de noche la gente salía lo menos posible de su casa. Una noche particularmente oscura, dos caballeros caminaban por el sitio más solitario dentro del ejido, hablando en voz baja para darse coraje, cuando se tropezaron con el señor J.J. Owen, conocido periodista:--¡ Caramba Owen! --dijo uno--. ¿Qué le trae por aquí en una noche como ésta? ¿No me dijo que este era uno de los sitios preferidos por el ánima de Vásquez? ¿No tiene miedo de estar afuera?

--Mi querido amigo --respondió el periodista con voz lúgubre-- tengo miedo de estar adentro. Llevo en el bolsillo una de las novelas de Will Morrow y no me atrevo a acercarme donde haya luz suficiente para leerla.

El general H.H. Wolherspoon, director de la Escuela de Guerra del Ejército, tiene como mascota un babuino, animal de extraordinaria inteligencia aunque nada hermoso. Al volver una noche a su casa el general descubrió con sorpresa y dolor que Adán (así se llamaba el mono, pues el general era darwinista) lo aguardaba sentado ostentando su mejor chaquetilla de gala.

--¡Maldito antepasado! --tronó el gran estratega-- ¿Qué haces levantado después del toque de queda? ¡Y con mi uniforme! Adán se incorporó con una mirada de reproche, se puso en cuatro patas, atravesó el cuarto en dirección a una mesa y volvió con una tarjeta de visita: el general Barry había estado allí y a juzgar por una botella de champán vacía y varias colillas de cigarros, había sido amablemente atendido mientras esperaba. El general presentó excusas a su fiel progenitor y se fue a dormir. Al día siguiente se encontró con el general Barry, quien le dijo:--Oye viejo, anoche al separarme de ti olvide preguntarte por esos excelentes cigarros. ¿Dónde los consigues? El general Wotherspoon sin dignarse responder se marchó.

--Perdona por favor --gritó Barry corriendo tras él--Bromeaba por supuesto. Anda, si no había pasado quince minutos en tu casa y ya me di cuenta que no eras tú.

Anormal, adj. Que no responde a la norma. En cuestiones de pensamiento y conducta ser independiente es ser anormal y ser anormal es ser detestado. En consecuencia, el autor aconseja parecerse más al Hombre Medio que a uno mismo. Quien lo consiga obtendrá la paz, la perspectiva de la muerte y la esperanza del Infierno.

Antiamericano, adj. Perverso, intolerable, pagano.

Antipatía, s. Sentimiento que nos inspira el amigo de un amigo.

Año, s. Período de trescientos sesenta y cinco desengaños.

Apelar, v. i. En lenguaje forense, volver a poner los dados en el cubilete para un nuevo tiro.

Apetito, s. Instinto previsor implantado por la Providencia como solución al problema laboral.

Aplauso, s. El eco de una tontería. Monedas con que el populacho recompensa a quienes lo hacen reír y lo devoran.

Apóstata, s. Sanguijuela que tras penetrar en el caparazón de una tortuga y descubrir que hace mucho que está muerta, juzga oportuno adherirse a una nueva tortuga.

Arado, s. Implemento que pide a gritos manos acostumbradas a la pluma.

Árbol, s. Vegetal alto, creado por la naturaleza para servir de aparato punitivo, aunque por deficiente aplicación de la justicia la mayoría de los árboles sólo exhiben frutos despreciables, o ninguno. Cuando está cargado de su fruta natural, el árbol es un benéfico agente de la civilización y un importante factor de moralidad pública. En el severo Oeste y en el sensitivo Sur de Estados Unidos, su fruta (blanca y negra respectivamente) satisface el gusto público, aunque no se coma, y contribuye al bienestar general, aunque no se exporte. La legítima relación entre árbol y justicia no fue descubierta por el juez Lynch (quien, a decir verdad, no lo consideraba preferible al farol o la viga del puente), como lo prueba este pasaje de Morryster, quien vivió dos siglos antes: Encontrándome en ese país, fui llevado a ver el árbol Ghogo, del que mucho oyera hablar; pero como yo dijese que no observaba en él nada notable, el jefe de la aldea en que crecía me respondió de este modo:--En este momento el árbol no da fruta, pero cuando esté en sazón, veréis colgar de sus ramas a todos los que han ofendido a Su Majestad el Rey. Asimismo me explicaron que la palabra "Ghogo" significaba en su lengua lo mismo que "bandido" en la nuestra. (Viaje por Oriente.)

Ardor, s. Cualidad que distingue al amor inexperto.

Arena, s. En política, ratonera imaginaria donde el estadista lucha con su pasado.

Aristocracia, s. Gobierno de los mejores. (En este sentido la palabra es obsoleta, lo mismo que esa clase de gobierno). Gentes que usan sombreros de copa y camisas limpias, culpables de educación y sospechosos de cuenta bancaria.

Armadura, s. Vestimenta que usa un hombre cuyo sastre es un herrero.

Arquitecto, s. El que traza los planos de nuestra casa y planea el destrozo de nuestras finanzas.

Arrepentimiento, s. Fiel servidor y secuaz del Castigo. Suele traducirse en una actitud de enmienda que no es incompatible con la continuidad del pecado.

Arruinar, v. t. Destruir. Específicamente, destruir la creencia de una doncella en la virtud de las doncellas.

Arsénico, s. Especie de cosmético a que son afectas las mujeres y que, a su vez, las afecta grandemente.

Arzobispo, s. Dignatario eclesiástico un punto más santo que un obispo.

Asilo, s. Todo lo que asegura protección a alguien en peligro: Moisés y Josué establecieron seis ciudades de asilo --Beze, Golan, Ramoth, Kadesh, Schekem y Hebrón-- donde el homicida involuntario podía refugiarse al ser perseguido por los familiares de la víctima. Este 18 admirable recurso proveía al matador de un saludable ejercicio, sin privar a los deudos de los placeres de la caza; así, el alma del muerto era debidamente honrada con prácticas similares a los juegos fúnebres de la primitiva Grecia.

Asno, s. Cantante público de buena voz y mal oído. En Virginia City, Nevada, le llaman el Canario de Washoe; en Dakota, el Senador; y en todas partes, el Burro. Este animal ha sido amplia y diversamente celebrado en la literatura, el arte y la religión de todas las épocas y pueblos; nadie inflama la imaginación humana como este noble vertebrado. En realidad, algunos (Ramasilus, lib II, de Clem., y C. Stantatus de Temperamente) sospechan si no es un dios; y como tal sabemos que fue adorado por los etruscos y, si hemos de creer a Macrobius, también por los eupasios. De los únicos dos animales admitidos en el Paraíso Mahometano junto con las almas de los hombres, uno es la burra de Balaam, otro el perro de los Siete Durmientes. Esta es una distinción muy grande. Con lo que se ha escrito sobre esta bestia, podría compilarse una biblioteca de gran esplendor y magnitud, que rivalizara con la del culto shakespeariano y la literatura bíblica. En términos generales puede decirse que toda la literatura es más o menos asnina.

Astucia, s. Cualidad que distingue a un animal o persona débil de otro fuerte. Acarrea a su poseedor gran satisfacción intelectual, y gran adversidad material. Un proverbio italiano dice: "EI peletero consigue más pieles de zorro que de burro".

Audacia, s. Una de las cualidades más evidentes del hombre que no corre peligro.

Ausente, adj. Singularmente expuesto a la mordedura de la calumnia; vilipendiado; irremediablemente equivocado; sustituido en la consideración y el afecto de los demás.

Ausentista, adj. Dícese del propietario lo bastante precavido para alejarse del territorio de sus exacciones.

Australia, s. País situado en los Mares del Sur, cuyo desarrollo industrial y comercial, se ha visto increíblemente demorado por una funesta disputa entre geógrafos sobre si es un continente o una isla.

Autoestima, s. Evaluación errónea.

Autoevidente, s. Evidente para uno mismo y para nadie mas.

Averno, s. Lago por el cual los antiguos entraban en las regiones infernales. El erudito Marcus Ansello Scrutator sostiene que de ahí deriva el rito cristiano del bautismo por inmersión. Lactancio, sin embargo, ha demostrado que esto es un error.

Avestruz, s. Ave de gran tamaño, a quien la naturaleza (sin duda en castigo de sus pecados) negó ese dedo posterior en el que tantos naturalistas piadosos han visto una prueba manifiesta de un planeamiento divino. La ausencia de alas que funcionen no es un defecto, porque, como se ha señalado ingeniosamente, el avestruz no vuela.

Ayer, s. Infancia de la juventud, juventud de la madurez, el pasado entero de la ancianidad.

lunes, 21 de enero de 2008

El Último Partido

Se terminaron las esperanzas de 30 de los equipos de la NFL y en el tintero solo quedan dos equipos, los mejores de ambas divisiones, por parte de la Americana con todo y un partido un poco apretado, no hubo sorpresa alguna y los New England Patriots llegaron al partido grande al derrorar a San Diego 21 a 12 en un juego donde se denotó que el equipo se mueve a pesar de Tom Brady que tuvo uno de sus peores juegos (incluyendo tres intercepciones), pero que denotaron una sólida defensa que evitó a los contrarios el anotar de seis puntos durante todo el partido, sin embargo el juego fue fluido e interesante y los Pats terminaron con una temporada perfecta que pueden coronar como se debe, con un anillo del Super Bowl XLII.
En el otro campo, se dieron las sorpresas y Eli Manning logró la azaña de derrotar en su propio campo a Coronel Bret Favre en un partido gélido que comenzó a 11 grados bajo cero y llegó a más de 22, condiciones adversas que congelaban el balón y evitaban una correcta foramación de estrategias aéreas de ambos equipos; el final resultó ser un partido cerrado que se ganó en tiempo extra por un gol de campo ejecutado por Lawrence Tynes, después de habera fallado otros dos con anterioridad, destaca la precencia de los corredores de NY Jacobs y Bradshaw (éste último sin relación con el Coreback de los 70's de los Acereros).
El Equipo newyorkino luce muy afinado pero ¿será lo suficiente como para derrotar a los poseedores de la temporada perfercta?, al final de cuentas estamo hablando de Manning (26 años, cuatro años en la NFL y sin experiencia en el Juego Grande) en contra de Brady (30 años, 8 temporadas en la NFL y tres anillos de Super Bowl) y de un equipo con seis campeonatos en su historia como NY contra un equipo con solo tres títulos en su historia como New England (los tres bajo la tutela de Brady). El juego final suena interesante en papel, en la semana 17 de la presente temporada se enfrentaron y New England se llevó la victoria por solo tres puntos de diferencia, así que nada esta escrito, éste es otro tipo de juego con un apresión triple a la normal; la respuesta a todas éstas preguntas se verá el 3 de febrero.

jueves, 17 de enero de 2008

I Cthulhu por Neil Gaiman

I Cthulhu or What's A Tentacle-Faced Thing Like Me Doing In A Sunken City Like This (Latitude 47° 9' S, Longitude 126° 43' W)?
I.

Cthulhu, they call me. Great Cthulhu.

Nobody can pronounce it right.

Are you writing this down? Every word? Good. Where shall I start -- mm?

Very well, then. The beginning. Write this down, Whateley.

I was spawned uncounted aeons ago, in the dark mists of Khhaa'yngnaiih (no, of course I don't know how to spell it. Write it as it sounds), of nameless nightmare parents, under a gibbous moon. It wasn't the moon of this planet, of course, it was a real moon. On some nights it filled over half the sky and as it rose you could watch the crimson blood drip and trickle down its bloated face, staining it red, until at its height it bathed the swamps and towers in a gory dead red light.

Those were the days.

Or rather the nights, on the whole. Our place had a sun of sorts, but it was old, even back then. I remember that on the night it finally exploded we all slithered down to the beach to watch. But I get ahead of myself.

I never knew my parents.

My father was consumed by my mother as soon as he had fertilized her and she, in her turn, was eaten by myself at my birth. That is my first memory, as it happens. Squirming my way out of my mother, the gamy taste of her still in my tentacles.

Don't look so shocked, Whateley. I find you humans just as revolting.

Which reminds me, did they remember to feed the shoggoth? I thought I heard it gibbering.

I spent my first few thousand years in those swamps. I did not like this, of course, for I was the colour of a young trout and about four of your feet long. I spent most of my time creeping up on things and eating them and in my turn avoiding being crept up on and eaten.

So passed my youth.

And then one day -- I believe it was a Tuesday -- I discovered that there was more to life than food. (Sex? Of course not. I will not reach that stage until after my next estivation; your piddly little planet will long be cold by then). It was that Tuesday that my Uncle Hastur slithered down to my part of the swamp with his jaws fused.

It meant that he did not intend to dine that visit, and that we could talk.

Now that is a stupid question, even for you Whateley. I don't use either of my mouths in communicating with you, do I? Very well then. One more question like that and I'll find someone else to relate my memoirs to. And you will be feeding the shoggoth.

We are going out, said Hastur to me. Would you like to accompany us?

We? I asked him. Who's we?

Myself, he said, Azathoth, Yog-Sothoth, Nyarlathotep, Tsathogghua , Ia ! Shub Niggurath, young Yuggoth and a few others. You know, he said, the boys. (I am freely translating for you here, Whateley, you understand. Most of them were a-, bi-, or trisexual, and old Ia! Shub Niggurath has at least a thousand young, or so it says. That branch of the family was always given to exaggeration). We are going out, he concluded, and we were wondering if you fancied some fun.

I did not answer him at once. To tell the truth I wasn't all that fond of my cousins, and due to some particularly eldritch distortion of the planes I've always had a great deal of trouble seeing them clearly. They tend to get fuzzy around the edges, and some of them -- Sabaoth is a case in point -- have a great many edges.

But I was young, I craved excitement. "There has to be more to life than this!", I would cry, as the delightfully foetid charnel smells of the swamp miasmatised around me, and overhead the ngau-ngau and zitadors whooped and skrarked. I said yes, as you have probably guessed, and I oozed after Hastur until we reached the meeting place.

As I remember we spent the next moon discussing where we were going. Azathoth had his hearts set on distant Shaggai, and Nyarlathotep had a thing about the Unspeakable Place (I can't for the life of me think why. The last time I was there everything was shut). It was all the same to me, Whateley. Anywhere wet and somehow, subtly wrong and I feel at home. But Yog-Sothoth had the last word, as he always does, and we came to this plane.

You've met Yog-Sothoth, have you not, my little two-legged beastie?
I thought as much.

He opened the way for us to come here.

To be honest, I didn't think much of it. Still don't. If I'd known the trouble we were going to have I doubt I'd have bothered. But I was younger then.

As I remember our first stop was dim Carcosa. Scared the shit out of me, that place. These days I can look at your kind without a shudder, but all those people, without a scale or pseudopod between them, gave me the quivers.

The King in Yellow was the first I ever got on with.

The tatterdemallion king. You don't know of him? Necronomicon page seven hundred and four (of the complete edition) hints at his existence, and I think that idiot Prinn mentions him in De Vermis Mysteriis. And then there's Chambers, of course.

Lovely fellow, once I got used to him.

He was the one who first gave me the idea.

What the unspeakable hells is there to do in this dreary dimension? I asked him.

He laughed. When I first came here, he said, a mere colour out of space, I asked myself the same question. Then I discovered the fun one can get in conquering these odd worlds, subjugating the inhabitants, getting them to fear and worship you. It's a real laugh.

Of course, the Old Ones don't like it.

The old ones? I asked.

No, he said, Old Ones. It's capitalized. Funny chaps. Like great starfish-headed barrels, with filmy great wings that they fly through space with.

Fly through space? Fly? I was shocked. I didn't think anybody flew these days. Why bother when one can sluggle, eh? I could see why they called them the old ones. Pardon, Old Ones.

What do these Old Ones do? I asked the King.

(I'll tell you all about sluggling later, Whateley. Pointless, though. You lack wnaisngh'ang. Although perhaps badminton equipment would do almost as well). (Where was I? Oh yes).
What do these Old Ones do, I asked the King.

Nothing much, he explained. They just don't like anybody else doing it.

I undulated, writhing my tentacles as if to say "I have met such beings in my time", but fear the message was lost on the King.

Do you know of any places ripe for conquering? I asked him.

He waved a hand vaguely in the direction of a small and dreary patch of stars. There's one over there that you might like, he told me. It's called Earth. Bit off the beaten track, but lots of room to move.

Silly bugger.

That's all for now, Whateley.

Tell someone to feed the shoggoth on your way out.

II.

Is it time already, Whateley?

Don't be silly. I know that I sent for you. My memory is as good as it ever was.

Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fthagn.

You know what that means, don't you?

In his house at R'lyeh dead Cthulhu waits dreaming.

A justified exaggeration, that; I haven't been feeling too well recently.

It was a joke, one-head, a joke. Are you writing all this down? Good. Keep writing. I know where we got up to yesterday.

R'lyeh.

Earth.

That's an example of the way that languages change, the meanings of words. Fuzziness. I can't stand it. Once on a time R'lyeh was the Earth, or at least the part of it that I ran, the wet bits at the start. Now it's just my little house here, latitude 47° 9' south, longitude 126° 43' west.

Or the Old Ones. They call us the Old Ones now. Or the Great Old Ones, as if there were no difference between us and the barrel boys.

Fuzziness.

So I came to Earth, and in those days it was a lot wetter than it is today. A wonderful place it was, the seas as rich as soup and I got on wonderfully with the people. Dagon and the boys (I use the word literally this time). We all lived in the water in those far-off times, and before you could say Cthulhu fthagn I had them building and slaving and cooking. And being cooked, of course.

Which reminds me, there was something I meant to tell you. A true story.

There was a ship, a-sailing on the seas. On a Pacific cruise. And on this ship was a magician, a conjurer, whose function was to entertain the passengers. And there was this parrot on the ship.

Every time the magician did a trick the parrot would ruin it. How? He'd tell them how it was done, that's how. "He put it up his sleeve", the parrot would squawk. Or "he's stacked the deck" or "it's got a false bottom".

The magician didn't like it.

Finally the time came for him to do his biggest trick.

He announced it.

He rolled up his sleeves.

He waved his arms.

At that moment the ship bucked and smashed over to one side.

Sunken R'lyeh had risen beneath them. Hordes of my servants, loathsome fish-men, swarmed over the sides, seized the passengers and crew and dragged them beneath the waves.

R'lyeh sank below the waters once more, awaiting that time when dread Cthulhu shall rise and reign once more.

Alone, above the foul waters, the magician -- overlooked by my little batrachian boobies, for which they paid heavily -- floated, clinging to a spar, all alone. And then, far above him he noticed a small green shape. It came lower, finally perching on a lump of nearby driftwood, and he saw it was the parrot.

The parrot cocked its head to one side and squinted up at the magician.

"Alright," it says, "I give up. How did you do it?"

Of course it's a true story, Whateley.

Would black Cthulhu, who slimed out of the dark stars when your most eldritch nightmares were suckling at their mothers' pseudomammaria, who waits for the time that the stars come right to come forth from his tomb-palace, revive the faithful and resume his rule, who waits to teach anew the high and luscious pleasures of death and revelry, would he lie to you?

Sure I would.

Shut up Whateley, I'm talking. I don't care where you heard it before.

We had fun in those days, carnage and destruction, sacrifice and damnation, ichor and slime and ooze, and foul and nameless games. Food and fun. It was one long party, and everybody loved it except those who found themselves impaled on wooden stakes between a chunk of cheese and pineapple.

Oh, there were giants on the earth in those days.

It couldn't last for ever.

Down from the skies they came, with filmy wings and rules and regulations and routines and Dho-Hna knows how many forms to be filled out in quintuplicate. Banal little bureaucruds, the lot of them. You could see it just looking at them: Five-pointed heads -- every one you looked at had five points, arms whatever, on their heads (which I might add were always in the same place). None of them had the imagination to grow three arms or six, or one hundred and two. Five, every time.

No offence meant.

We didn't get on.

They didn't like my party.

They rapped on the walls (metaphorically). We paid no attention. Then they got mean. Argued. Bitched. Fought.
Okay, we said, you want the sea, you can have the sea. Lock, stock, and starfish-headed barrel. We moved onto the land -- it was pretty swampy back then -- and we built Gargantuan monolithic structures that dwarfed the mountains.

You know what killed off the dinosaurs, Whateley? We did. In one barbecue.

But those pointy-headed killjoys couldn't leave well enough alone. They tried to move the planet nearer the sun -- or was it further away? I never actually asked them. Next thing I knew we were under the sea again.

You had to laugh.

The city of the Old Ones got it in the neck. They hated the dry and the cold, as did their creatures. All of a sudden they were in the Antarctic, dry as a bone and cold as the lost plains of thrice-accursed Leng.

Here endeth the lesson for today, Whateley.

And will you please get somebody to feed that blasted shoggoth?

III.

(Professors Armitage and Wilmarth are both convinced that not less than three pages are missing from the manuscript at this point, citing the text and length. I concur.)

The stars changed, Whateley.

Imagine your body cut away from your head, leaving you a lump of flesh on a chill marble slab, blinking and choking. That was what it was like. The party was over.

It killed us.

So we wait here below.

Dreadful, eh?

Not at all. I don't give a nameless dread. I can wait.

I sit here, dead and dreaming, watching the ant-empires of man rise and fall, tower and crumble.

One day -- perhaps it will come tomorrow, perhaps in more tomorrows than your feeble mind can encompass -- the stars will be rightly conjoined in the heavens, and the time of destruction shall be upon us: I shall rise from the deep and I shall have dominion over the world once more.

Riot and revel, blood-food and foulness, eternal twilight and nightmare and the screams of the dead and the not-dead and the chant of the faithful.

And after?

I shall leave this plane, when this world is a cold cinder orbitting a lightless sun. I shall return to my own place, where the blood drips nightly down the face of a moon that bulges like the eye of a drowned sailor, and I shall estivate.

Then I shall mate, and in the end I shall feel a stirring within me, and I shall feel my little one eating its way out into the light.

Um.

Are you writing this all down, Whateley?

Good.

Well, that's all. The end. Narrative concluded.

Guess what we're going to do now? That's right.

We're going to feed the shoggoth.

© Neil Gaiman 1986

A "follow-up" letter appeared in Dagon #17 , April, 1987:

Nice to see "I Cthulhu" in print at last: the only other Lovecraftian article I plan on doing at some point is annotating some correspondence that has come into my hands relatively mysteriously. Which is to say, it is not generally known that the H.P. Lovecraft letters we know and love are incomplete in one important respect.

In the late twenties and early thirties a young English writer -- who, like Lovecraft, th

ught little of writing twenty thousand word letters -- was in New York , working on his own books and writing the librettos to musicals.

That Lovecraft, a devoted anglophile, was a fan of the man's work is unsurprising. That P.G. Wodehouse was a fan of Weird Tales is perhaps more so. How their lengthy correspondence got into my grubby little hands I do not wish to go into at this point. Suffice it to say that I possess not only their only collaborative novel (alternatively titled The What Ho! On The Threshold and It's the Call of Cthulhu, Jeeves ) but also fragments of their musical, Necronomicon Summer , in which the heroine is called upon to sing those immortal lines:

I may be just a bird in a gilded cage

A captive like a parakeet or dove,

But when a maiden meets a giant lipophage

Her heart gets chewed and broken, like that old adage�

-I'm just a fool who

Thought that Cthulhu

Could fall in love!

The similarities between the two authors -- not only in names, but also biography, both of them having been brought up by aunts for example (one of a legion of similarities) leads one to ponder why the collaborations were a failure and covered up by both men, and why they conducted their work together in such secrecy. Certainly the novel throws a fascinating light on both their obsessions (the sequence in which Aunt Agatha is revealed to be Nyarlathotep, and the Wooster-Psmith expedition to the thrice accursed plains of Leng, enlivened by their running battle over Bertie Wooster's bow-tie, spring to mind immediately).

When it is fit for publication; when copyright is cleared; and when the significant question of whether these are the Wodehouse-Lovecraft Letters, or the Lovecraft-Wodehouse Letters (or whether, as been suggested, one should compromise into, for example, the Lovehouse-Wodecraft Letters) has been fully sorted out: then I can assure you that your publication shall be the first to know about it.

miércoles, 16 de enero de 2008

LA jetee

Un clásico de la cinematografía universal y uno de mis cortometrajes favoritos. Disfrutenlo, es simplemente genial:

martes, 15 de enero de 2008

Any Given Sunday

Después de un intenso fin de semana en materia de la NFL ya quedaron definidas las finales de ambas conferencias, los partidos del sabado fueron como se espereaban, Green Bay desbarató a Hasselbeck y a sus Halcones marinos en un partido que comenzó bajo un clima frío y terminó bajo cero y con nieve, lo cual no impidió que metieran 42 puntos por solo 20 que pudo ejecutar Seattle.
En el otro partido, la dura defensiva de Jacksonville tuvo un excelenete partido pero no fue suficiente como para derrotar al Capitán Tom Brady al imponer una marca un tanto extraña en la historia de la NFL al tener más pases de anotación (tres) que pases incompletos en un partido (dos, para llegar a 26 completados de 28 intentos); al final lograron una victoria por diferencia de 11 puntos.
Las sorpresas se dió el domingo desde temprano. En el partido de Indianapolis (segundo lugar de la división) en contra de San Diego (que llegó como comodín), la mesa estaba puesta para una derrota segura del equipo comodín pero las cosas no resultaron tan fáciles para Payton Maning que tuvo un par de intercepciones y sus jugadas resultaron cortadas por la defensiva de San Diego que logró evitar más de cuatro terceras oportunidades y de esas, lograron detener en dos ocasiones la cuarta oportunidad del equipo contrario; por su parte la defensiva de Indianápolis no logró ser contundente del todo, lograron interceptar a Rivers en una ocasión e incluso lastimarlo en una jugada al igual que al corredor estrella LaDainian Tomlinson, pero los sustitutos de ambos, el coreback Bill Volek y los corredores Michael Turner y Darren Sproles lograron llevar al equipo a una visctoria de 28 sobre 24 para terminar con el sueño de Payton Maning y sus ex-capeones Colts de Indianapolis.
Pero la familia Maning aún tiene que celebrar, pues en un ferreo partido, el pequeño de la familia, Eli Maning y sus gigantes de NY logro una derrota casi prevista por muchos analistas y en donde Tony Romo volvió a demostrar su incapacidad para resolver los partidos difíciles, la presión se le acumiló y al final no logró tener la paciencia y la madurez para resolver el último minuto del partido. Dallas volvio a perder la oportunidad de estar en la pelea y ya se prevee que Romo no llegue a ser más que lo que es ahora.
Finalmente las finales de Conferencia estan puestas, Nueva Inglaterra recibe en casa a San Diego, Los de casa son los favoritos para llegar al partido grande, pero "El Caballo Negro" puede complicarle las cosas que en papel se ven decididas.

En el oro frente, Green Bay en casa contra Nueva York, el clima promete ser gélido pero ambos están acostumbrados a estos climas por lo que no será factor, y el deseo de Maning de ser mejor que su hermano puede ser un gran aliciente.

Nos vemos el Domingo

viernes, 11 de enero de 2008

Fotos 1

Estas son mis primeras fotos con cámara digital, cosas buenas es que pedes hacer tomas a lo loco sin gastar más que pila, mi preferencia por el blanco y negro sigue en pie y a estas alturas dudo que cambie de estilo.
Autorretrato 1
Autorretrato 2











Me matan los reflejos de las cosas, sucede como indica Borges, no se puede delucidar cual es la realidad y cual es el reflejo de la realidad que se convierte en una realidad en sí misma.
Además el reflejo tiende al infinito y al subconciente




Todas las fotografías fueron tomadas en San Luis Potosí, México, durante el receso decembrino, conviene ir un par de días a ver lo que ofrece esa ciudad.

Buen fin de semana a todos

Adios al Maestro Henestrosa (1906 - 2008)


Cuando era niño viví en el rancho, en el monte, a la orilla del mar, a la orilla del río... cantos de aves y flores silvestres daban la primera lección de belleza y de amor; el mar, la primera lección del infinito. Yo hablo el huave y el zapoteco. El huave lo aprendí del pecho derecho de mi madre, del izquierdo el zapoteco.

Después, de otros pechos aprendí numerosas lenguas.
Los indios nunca nos cansamos, hemos vivido caminando y seguimos caminando: muchos caminos he recorrido. Busqué otras palabras, otras miradas, cosas distintas a las que ya conocía yo.

No tengo tristeza de mi pasado. A veces he creído que algunos de mis sueños se cumplieron.
Yo soñé escribir porque como en mi pueblo no había libros, había uno solo que recorría todas las casas, íbamos a verlo y a olerlo, porque la letra perfumada tiene aroma.

Hay una enfermedad que en zapoteco se llama dxibi guixa, quiere decir dxibi miedo y guixa, tonto, es como un miedo, una emoción, la padecen los niños que ven una relación entre hombre y mujer. Yo no la tuve porque desde niño sabía que eso era muy natural.


Llegué de mi tierra (a la ciudad de México) hambriento de saber. Fui a ver a Vasconcelos, a pedirle ayuda, era un 15 de febrero de 1923. Me fui a la Normal, ahí me dieron cama, lavado de ropa; yo no tenía más que una muda, la lavaba y la tendía a secar en el corredor, pero yo decía: esto no será siempre así, algún día tiene que cambiar.


Tuve muchas amigas... A María Izquierdo, la pintora, la encontraba cerca de los mercados con sus ropas coloridas y sus grandes moños de listones azules, verdes, colorados, era como un trozo de campo que pasaba. Lola Álvarez Bravo. La fotógrafa, Irma Marcué, Celia Montalbán, y otras amigas me invitaban a comer.


Por desgracia ya comenzó la saga anual de la muerte, el año pasado fueron tres maestros del cine en menos de una semana y éste año comenzamos con la noticia de la muerte de Andrés Henestrosa a los 101 años de vida, Henestrosa era un grán maestro en todo, el Periodismo, La Poesía, El Ensayo y la Narrativa en general; aunado a esto las noticias de que a Benedetti y a Saramago (en ése orden de importancia) estan hospitalizados en condiciones críticas.

Esperemos que no sobrevivan al menos un poco mas, un texto más, un poema más, triste día pero al menos con el conociemiento de que El Maestro Andrés Henestrosa hozo de todo y lo hizo como se le dió la gana, dijo lo que se le dió la gana y al parecer tuvo una vida feliz y se le notaba.
Dejo un fragmento del libro de la fotógrafa Blanca Charolet que unía fotos representativas del maestro con algunas cuestiones personales:

¿La tierra?

La tierra es nuestro sustento.
No en balde se llama la madre tierra.
De tierra estamos hechos
y en tierra al final nos convertimos.

Y, ¿los libros?

Yo creo que en el libro se suman todas las capacidades del hombre: el que inventó la tinta, el papel, el tipo de imprenta, la imprenta. En el libro, en el papel, el hombre pone lo que piensa, lo que siente, lo que sufre. Lo que lo alegra, lo que lo mata, lo que le da vida. Por eso el libro es para mí una cosa sagrada, santa.

¿Qué me dice de la lectura?

En mi oficina leo acostado.
Soy un camaleón: lo que no quiere decir
que sea un león en la cama...

¿Qué es para usted la palabra?

La palabra es la más grande invención, creación del Hombre.
En la palabra se repite su creador:
No te olvides que el mundo se creó por unas cuantas palabras:
Hágase la lu.
Y la luz fue hecha.
La palabra es la Humanidad.
Y como la voz tiene diferentes colores y entonación,
según tenga el alma.

¿La pareja?

Es el gran hallazgo de la vida.
Es la búsqueda y rara vez el encuentro de la mitad que nos falta:
la mujer.

¿Los hijos?

El hombre se prolonga en el hijo; lo tenemos cundo somos jóvenes; en él te prolongas. Sobrevives, anatómicamente hablando.
Heredas la nariz de tu padre y los ojos de tu madre; tienes el mismo andar de tu abuelo.

Para Andrés, ¿qué es el tiempo?

El tiempo, Blanca, es la irrealidad más real que el hombre pudo concebir: Es su invento más asombroso.
Existe independiente de nosotros: nos trae, nos lleva; nos detiene, nos ordena andar.
Cuando decimos Tiempo, el tiempo ya pasó, y con él, nosotros.
¿Por qué lo inventó el hombre?
Lo inventó para saber lo que ha vivido y lo que le falta por vivir. El tiempo es ese puente invisible, inexistente que hay entre la vida y la muerte: las dos inmensas nadas.
Un suspiro, un sollozo, un parpadeo de la nada: eso es el tiempo...,
la inmensa nada.

Para usted, ¿qué ha significado escribir?

Es siempre un intento, nunca un logro.
El intento de decir lo que pasa en los más profundo de tu ser:
El que más camina en esa búsqueda, simplemente se aproxima, nunca llega a decir todo lo que soñó. Era torpe sus canción, decía Manuel Gutiérrez Nájera, pero verlo. ¡que linda la melodía que oía!

martes, 8 de enero de 2008

Interesante

Se dice que las carreras políticas comienzan desde el momento en que la cultura popular se une a las batallas políticas, ésta canción siempre me gustó, pero no había visto el video, hoy en la mañana lo vi y el final es un poco obvio pero muy divertido.



Al parecer la estrategia esta funcionando pues en la elección de candidato de la semana pasada la incidencia de jovenes fue mayor a la prevista, inclinando la balanza de foma un tanto inesperado por los medios, aunque no por los analistas. Hoy es la segunda parte de la elección de candidatos y parece ser que la tendencia en cuanto a la cantidad de votación de gente joven sigue igual o mejorando.

Esperemos que ganen los Demócratas, nos iría mejor a todo el resto de los Seres Humanos

lunes, 7 de enero de 2008

Lo que nos espera

Esto se ve de la re-chingada, si la original era mala, esta versión esta de la chingada, otra muetsra de que los Wachowsky (El hermano y La hermana pues como ya se sabe se hizo la operación de cambio de sexo); lo visual se ve malo y plástico, es como para no ir al cine:



Además ya confirmaron la producción de Dragonball en live action a estrarse a finales de año y con una gran variedad de secuelas (incluida la Dragonball Z), ya se está rodando y promete tener buenas secuencias de acción aunque no promete ser una buena película, y de las peores noticias... ya esta autorizada la producción de "Akira" (la de Otomo) en Live action movie la cual promete ser nefasta. Pero hay que concluir con una película que si se ve interesante, se llama Charlie Bartlett , se esterna en los EUA en Febrero y al parecer es una de las mejores promesas del año en cuanto a cine independiente:

El sabado me compre esto...

CRÍTICA DE LA RAZÓN CÍNICA del filósofo alemán Peter Sloterdijk esitado obviamente (por los colores) por editorial Siruela que siempre se pasa con el costo de los libros, el libro tiene muy buena crítica y hacía mucho tiempo que lo quería pero el costo simpre me detuvo, me lo acabé comparando con el 20% de descuento y aún así salió caro, lo que no me impidió comprarme tambien éste libro de LuhmannSociología del Riesgo de Niklas Luhmann, uno de mis filósofos de cabecera, una parte de éste libro la tengo en copias que, a partír de ayer son compañeras de la basura pues ya no las necesito, el problema es que me siento un poco culpable (no lo suficiente como para regresr el libro), debo dejar de comprar libros tan caros (excepto el de "Nietzsche" de Heidegger), espero lograr mis objetivos.

Mientras tanto, algo sobre el libro de Sloterdijk

«Crítica de la razón cínica es una de las obras más provechosas e inteligentes aparecidas en Alemania.»
Fernando Savater

«Desde 1983 Peter Sloterdijk cuenta entre los filósofos más importantes de la Alemania de posguerra. De un día para otro se hizo famoso con su Crítica de la razón cínica, un libro que conmovió al gran público como casi ninguna otra obra de diagnóstico filosófico del tiempo desde La decadencia de Occidente de Oswald Spengler.
[Éste] simpatizaba con los césares [...]. El patrono de Sloterdijk, por el contrario, era el Diógenes del barril, el burlón y el irónico. [...] Crítica de la razón cínica cuenta cómo [...] la conciencia moderna tomó conciencia de sí, y cómo ahora, con correcta conciencia, obra sin embargo incorrectamente.»
Rüdiger Safranski

Y una frase del libro en sí:
«El cinismo es la falsa conciencia ilustrada. Es la moderna conciencia infeliz sobre la que la Ilustración ha trabajado tanto con éxito como en vano.»